Y Huracán pudo festejar...
Sábado 7 de noviembre de 2009, alrededor de las 17:30 hs. Suena el silbato del árbitro en la cancha nro 1, Emilio Baldonedo, del predio J.Newbery, La Quemita, y un puñado de 10 o 12 personas salen disparadas hacia adentro del campo de juego equivocadamente, porque solamente se estaba sancionando una falta.
Es que la ansiedad era grande, muy grande, de mas de treinta fechas, y de alrededor de 10 años.
Pero segundos después suena el pitazo final y se desata la algarabía. Ahora si se consumaba el 4 a 1 definitivo y era tiempo de festejar.
Lo anterior ya importaba poco, y atrás quedaba la decisión de Huracán para buscar el partido en el inicio, el gol de penal de Villán (nro 2 seguro y aguerrido) para abrir el marcador, el empate de Gimnasia, los nervios de los chicos de Huracán en el último tramo del 1er tiempo, la esperanza renovada en el arranque del segundo con el derechazo de Botaro (interesante proyecto de delantero, para seguir en el futuro), la definición cruzada de Chacón, y la aparición de Quintana (9 oportuno e inquietante) para empujarla en el área chica, ya cerca del final para terminar con cualquier posibilidad de reacción del rival.
Era el tiempo de los abrazos interminables, los gritos, el reconocimiento de los que acompañan siempre, y de los que se animaron a ir tal vez por primera vez para bancar a los pibes quemeros.
Y obviamente, era el tiempo de la vuelta olímpica, del "Dale campeón", de la clásica dedicatoria "Es para el cuervo que lo mira por tv", y del final de la vuelta con la inminente montaña humana sobre la figura de quien llevó de la mano a estos chicos, partido tras partido, para terminar festejando como un adolescente mas. Hablamos de Gabriel Rinaldi, ¿quién sino?
Luego llegó la entrada al vestuario, las felicitaciones, mas abrazos, mas cantos, las clásicas botellas de agua para “bañar” a todo el que se acerque, y el emotivo encuentro con los familiares (que con sol, lluvia, calor o frío, siempre están con ellos, porque siguen siendo "sus nenes").
Afuera, entre otros, la cara de enorme satisfacción de Alfredo Entrialgo, saludado por todos, contestando una y otra vez, todas las preguntas: el resultado final, los autores de los goles, los cambios, y también tratando de ocultar una evidente emoción.
Y el resto de nosotros, muchos sin conocernos, que nos regodeábamos pensando en la actuación y en la alegría de los chicos por este inmenso logro para ellos. Y en un acto de egoísmo, nos permitimos ese festejo como propio.
Pensando en él como leve paleativo de muchas amarguras vividas, como "La gran estafa de San Juan" en 2007, "La nueva gran estafa de Liniers" hace pocos meses, los problemas actuales en lo institucional, el flojo momento del equipo, o las 3 puñaladas en Santa Fe el martes último, por nombrar los primeros recuerdos que aparecen rápidamente en la memoria.
Como me dijo mi amigo el Dr. Marcelo por mensaje de texto, luego de preguntarme el resultado y de que yo le confirmara el 4 a 1 y el título obtenido: "Al fin una buena". Y fue gracias a Rinaldi y sus chicos.
Y Huracán pudo festejar.
domingo, 12 de septiembre de 2010
domingo, 6 de diciembre de 2009
Por la vuelta de Angel
Espero que Angel pueda volver en otro momento y dar forma al proyecto que se truncó este año. Huracán lo necesita.
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